martes, 11 de diciembre de 2018

Sin ti yo sí puedo vivir, pero vos sin mi…


Por: Marìa Elsa Molina

Cada palabra que jamás volverá de mi parte, las palabras que te tendrás que tragar porque la vida sin ti sabe mejor y se puede respirar sin la codependencia del enamoramiento y ni el cielo de las estrellas en una noche de mar jamás me harán volver a tus brazos porque ahogue todos mis miedos en la playa de Huehuete, además que tus recuerdos envejecieron en mi memoria y a fin no te necesito para vivir.

Ahora necesito un amor que me quite la rabia y la desesperanza, los gritos, la desconfianza, el engaño, que me quite la pena y los sueños que me robaste así que te despido, esta historia se acabó desde que te burlaste de mi amor.

Tengo la manía de siempre escuchar música cuando termino de trabajar, para hacerme saber que a un estoy viva y a veces quiero cansarme para hacerme entender que el amor es una pinche mentira porque ya me cansé de este mundo donde solo descubro que me han llenado de viles y sutiles mentiras no existe ni existirá nada ni nadie que me convenza de volver a lo que ya se acabó en mis ilusos idilios de amor.

Me cansé de pelear y es más le baje la velocidad a la vida ya no tengo prisa he bajado el gas, ya ni respondo como antes porque yo si quería y si me moría por alegrarle la vida por ser el único amor es que mi problema es siempre entregar el corazón en un millón de suspiros, pero esta vez mando esas razones a la porquería, porque no me seguiré muriendo por gente tan mierda.

Yo sabía muy bien que desde el inicio todo olía a mentira, huye que jamás te seguiré, me miraste a los ojos mientras te contaba mis cicatrices tatuadas en el vértice de alma, te escondiste en la máscara que era un buen vestido de agüizote, practicaste muy bien cada ensayo, eres un buen falsificador, pero cuando se te cayo el telón se te olvidó que solo lo que es eterno  es lo único que no se puede matar, lo tuyo tuvo fecha de caducidad fue un simple circo de bar.

Sin ti yo sí puedo vivir, pero vos sin mi…

No te creas que, si alguna vez lograste que creyera en ti, te volvería a creer, quédate suspirando mi nombre aunque tu no sabes de versos ni de prosas.

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